El dolor de la ausencia

Lo que más me duele de irme es que no sabré explicarte mi ausencia.

Hoy para ti es un día más en el que me porto cariñoso contigo, lo aceptas, lo disfrutas, te aburres, te vuelves indiferente y continúas tu rutina.

Por más veces que te lo diga o por más veces que hayas escuchado el tema, lo oyes, notas que no te hablamos a ti y te da igual la vida.

Hoy lloré mientras te abrazaba, te acaricié la cabecita y me regalaste una sonrisa que tanto me encantan, bajaste de tu trono para compartirlo conmigo. Mientras yo me sentaba a escribirte esto tú te fuiste a comer, presenciaste el exterior y embarcaste aventura. Hoy yo me destrozo porque no encuentro las palabras para hacerte entender que ya no te veré.

Mañana para ti será otro día en el que salgo de noche, te toca cenar sólo, dormir y hacer lo que se te dé la gana, y así los días que vengan… hasta que me extrañes y descubras que mi sufrimiento no era en vano, mi dolor iba dirigido a comprender algo muy fuera de tu comprensión y de tu naturaleza.

Mi dolor era responder «¿cómo le explico a mi gathijo que me voy de foráneo y lo tengo que dejar en casa de mis padres?»

Pollo

Gato acostado tiernamente