He perdido a mi mejor amigo,
en algún lugar lo habré dejado.
Busqué en nuestra última conversación,
pero solo encontré a un conocido.
Fui a casa de su mamá,
donde me hablaba de rap
y jugábamos Nintendo 64.
“Ya no vive aquí”, me dijo ella.
Sonreí al recordar el día en que lo conocí;
lo odié al instante, culpa de una confusión.
Qué cruel es,
encontrar una amistad en el conflicto
y perderla en la rutina.
Por Giovanny Rivas

