EL CUARTO

En una abrumadora y fría noche de septiembre un peligroso hombre con alopecia se encontraba a la deriva después de haber escapado de alcatraz.

La marea golpeaba la madera del bote de aquel hombre de izquierda a derecha, orillándolo a unas rocas en medio de mar abierto.

En donde una señorita con cola de pez emergió de las profundidades hasta saltar y postrarse sobre una de las rocas.

-Que tal viajero!

-… Oye antes de preguntar que eres… ¿Me das chance de agarrar el caparazón pegado a la piedra?

-No deberías guardar ese tipo de cosas tan insignificantes contigo. Solo te estorbaran, ¿No crees?

-No. Para nada

-Hmm?

-Te explico.

En mi cuarto las cosas que recojo jamás serán insignificantes.

Pues está lleno de todo un poco.

Dentro habita un niño con camisa amarilla en un hogar muy humilde con una idea. Tomo prestado un mandil mas grande que el, y quiso ayudar a su madre. Secuestro un banco de la pequeña sala y lo coloco en el cuarto de baño para alcanzar el lavabo. Y con un vaso en la mano empezó a desperdiciar litros de agua para aprender a lavar un traste. ¿La razón?, tener algo en común con su mami.

Hay stickers, dibujos que en mi cuarto jamás fueron rotos y también una zona tan amplia y cubierta de un blanco puro en donde puedo aparecer una silla ergonómica, una de playa o a veces…un banquito.

Allí paso horas viendo los momentos mas hermosos de mi memoria, pues en mi cuarto es posible viajar por el pasado y quedarse un rato. En esos momentos donde llegue a compartir asiento con una bella y amable chica en el micro junto a una bolsa de pan recién horneado, adornado por una vista llena de verde y azul… un azul parecido a las paredes de un cuarto sellado dentro de mi cuarto, en donde mi padre llega exhausto y quizás un poco drogado del trabajo, sin humor para jugar luchitas, pero si para ahorcarme y azotarme con odio hacia la cama. Haciéndome correr sin voz y con un mar igual de inmenso que este en mis ojos.

-OOH!!, ¿Ósea que ese cuarto es en realidad tu mente?!

-En efecto señorita.

-Oye y ya… ¿Te puedo matar?

-Si ya.

FIN.

Por Iory Gaell-cua

El Cuarto