Verano en Bora Bora

Soñé que tenía una vida con amenidades, sus momentos agridulces y pequeñas taquicardias, viene a mi memoria un verano inolvidable, ese verano del 2014 en el que me perdí en la playa de Bora Bora, hermosa y paradisíaca, con aguas tan cristalinas como si de un manantial se tratara, la arena blanca insistía en perder mis pies y los pequeños cangrejos huían a cada paso que daba.

En un momento veo algo llamativo brillar en el piso, justo frente a mí a un par de metros…

Estaba ahí lo que parecía ser un rey cangrejo, lo digo porque sin duda portaba una corona en miniatura, llena de joyas deslumbrantes que brillaban bajo el sol.

Noté que me miraba fijamente con coraje desde su pequeña posición en el piso y descaradamente me amenazó con un gesto de su tenaza a manera de grosería en diminuto, me acerqué para corraborar lo que estaba presenciando, ahí estaba frente a mí, un rey cangrejo insultándome.

Me dio ganas de aplastarlo de un pizotón, mientras caminaba hacia el, noté que tomaba distancia de mí, pero seguía terco en su amenaza, no pude evitar soltar una risita malvada mientras mi pie lo alcanzaba pisándolo con singular alegría, mientras se perdía en la arena di por terminado el combate y proseguí lento mi caminar mientas el sol me bronceaba gentilmente.

Noté que la corona con joyas del rey cangrejo era un anillo que me quedaba a la perfección, goce el convertirme en el nuevo rey de la playa de Bora Bora, al momento que llegaban a mi encuentro un mar de mini cangrejos súbditos, quizás para saludarme, o traerme algún platillo exótico digno de su nuevo rey.

Kiffa Alis